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  1. Seis relatos fantásticos. Todos los cuentos que aquí aparecen, parten de un principio fundamental: aunque hablen de supuestos seres futuros, de alucinantes viajes en el tiempo, de sorprendentes encuentros, siempre los relatos se mueven a partir de una mirada irónica y crítica con respecto a la humanidad toda.
  2. Los dioses pueden morir. Una pasantía a través de culturas aparentemente disímiles, insinúa que no somos lo que aparentamos y que cuanto nos ocurra a lo largo del difícil y espinoso camino de la existencia, tiene el sello de viajes anteriores,donde nuestras acciones repercuten a través de los años, los siglos y los milenios y nos persiguen —cual acreedor inflexible— para pedirnos cuenta de cuanto hayamos hecho, o deshecho, de
    cuanto sabemos y de cuanto ignoremos, de cuanto realicemos o dejemos de realizar, de nuestros idealismos y de nuestros egoísmos; de todas nuestras dicotomías, orgullos, vergüenzas, miedos y contradicciones.
  3. El andariego alucinado. Al encontrar innúmeras situaciones en las distintas tierras (simbólicas o no) que visita, el viajero dirige sus sarcásticos dardos verbales a la gente que lo rodea, insistiendo en que cada uno es responsable, solidariamente, de su comunidad; y que cuanto los afligiese, desde el poder o desde la sociedad o la naturaleza, es fruto de su propia negligencia; pues las libertades y derechos, no son regalos gratuitos de alguna estéril y olvidadiza providencia, sino cosecha de lucha y sudor colectivos.
  4. Cuentos para no dormir. No negaré la dicha que me produjo mi ingreso al Empíreo, tras la muerte física. Todo luz, todo claridad; música angélica de galácticos instrumentos y espirituales voces de cristalino timbre... ¡al punto del hartazgo! La mistérica y severa paternalidad del viejo demiurgo Sabaoth, nos inspiraba más temor que amor. Sus hieráticas huestes angélicas, de filosas y flamígeras espadas y candentes adargas, no nos hacían sentir libres ni filiales. Más bien, sentíame poseído por alguna pesada y omnipotente burocracia celestial, si no alimento de ella o algo peor.